Martes 21 de abril 2020

Otro día particular de confinamiento, palabra que utilizamos muy a menudo hace casi 45 días más o menos. Ya no tiene importancia la precisión en la cantidad porque en realidad ya nada es concreto, exacto ni creíble. Vivimos en la incertidumbre del comportamiento de un visitante invisible que cambió la vida de los seres del planeta. Hombres, mujeres, niños, ancianos y animales de todas las especies. Por lo tanto, la visión de lo que nos rodea ha sufrido consecuencias. En un principio algunos pensaron que era todo invento, otros, que era información de la televisión, periódicos, y cuanta noticia oscura que se emitía y advertia sobre las complicaciones. Otros,» a mi no me toca». Pero el coronado andaba y anda suelto por ahí haciendo de las suyas y está vez ni el Chapulin Colorado con su astucia y aunque lo sigan los buenos, nos salvará. Entonces frente a este párate me pregunto, ¿por qué? ¿Es la oportunidad de que el sistema cambie?. Ese que fue durante siglos, desde la Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna y Contemporánea, post revolución francesa, revolución industrial, era tecnologica ,momentos de la historia donde también hubo guerras y a raíz de ellas, cambios, crisis económicas, políticas y sociales. Hoy es otro de esos momentos y el cambio comenzó desde adentro. Los hijos volvieron a convivir con los padres a tiempo completo compartiendo juegos, discutiendo, encontrándose y desencontrándose en la convivencia de lunes a lunes las 24 horas. Las parejas se enfrentaron a una situación similar, algunas para unirse más y otras recibieron el empujoncito último para definir la separación. Y así se fueron acomodando los sentimientos, las emociones fluyeron en algunos para crecer, en otros para cierres definitivos y en algunos otros para ejercer más empatia hacia el que más necesita. Hay quiénes dicen «todo esto cambiara al ser humano». Me rio, pienso que no necesitabamos esto para cambiar nuestra esencia, o sos o no sos, si sos noble ,en, esta coyuntura serás más, y si por el contrario sos egoísta acrecentaras esa cualidad. Situaciones críticas no hacen mas que potenciar lo que somos, como en la vejez, lo demás es palabrerío. Mis días continúan en Barcelona, lugar que comencé a caminar hace un año por esas calles llenas de gente de todas las nacionalidades ,idiomas, colores y religiones. Hoy en el absoluto silencio y ausencia humana, todos pusimos un freno de mano, las vidas menos activas con calles desiertas y hogares poblados. Nos vamos reciclando día a día, las horas transcurren con recuerdos y proyectos para un después que aún no sabemos cuál será….. Emociones silenciosas, momentos del día en que recuerdo a mis padres, a mis tíos con su participación en la segunda guerra mundial, legado que llevo en mi ADN. Viví con ellos sus historias, África, India, Inglaterra, con sus ausencias de afecto durante 7 años, robados a, su juventud. Supieron salir con una Europa realmente destruida. Algunos emigraron, otros se quedaron. Sus corazones bloquearon las tristezas, armaron un caparazón para protegerse y así avanzar dejando atrás todo lo vivido y capitalizarlo para el porvenir. Así es, aprendieron a caminar en un mundo nuevo fuera de las trincheras y construyeron lo que fue hasta ayer, con mucho trabajo y más trabajo, conceptos y paradigmas que inculcaron a una generación que se está yendo. El ahora es para esos jóvenes capaces de armar una nueva historia, totalmente diferente. También ellos tendrán que aprender el cómo seguir y armar un porvenir.

Incertidumbre 20 marzo 2020 barcelona

¿Terminara?. No sabemos nada. Nos preguntamos el después ,las consecuencias. Nuevos debates se ciernen sobre la mesa el funcionamiento habitual está en crisis lo normal dejó de serlo, la ciencia busca respuestas y busca al causante de la Anomalía que nos aqueja. Convivimos con el paréntesis constante sin buscarlo y terminamos aceptando el silencio de las calles, la ausencia de personas en ellas, los políticos actúan desde la posición que toma el estado, y el ciudadano ejerce su política con la obediencia y no debiendo violentar ese hecho. Las situaciones límites nos producen asombro y miedo y generan cambios sociales de transformación profunda. Los efectos de esta pandemia nos hace pensar y reconocer que no somos omnipotentes y nuestra construcción de individuo como tal finaliza con esto que afecta a nuestra salud intuyendo que, aunque seamos super higiénicos, quizás nos contagiemos igual. Pensamos que es el otro el que se contagia o nos contagia, entonces, debemos entender qué significa el límite máximo hoy. Desconocemos hacia dónde va todo esto y cómo seguir viviendo, cumpliendo con restricciones que en este momento debemos asumir y creer que son las correctas. Transgredir es una opción negativa en este momento de la historia, no lo podemos permitir, nos hemos convertido en vigilantes de nuestros pares. Así está funcionando nuestra ciudadanía. Mi pregunta entonces es ¿tendrá la transgresión el mismo significado que tenía antes de que esta situación nos atravesará? Disposición que nos impelen a cuidarnos, al confinamiento, ya que con ello la posibilidad de contagio se minimiza. Tampoco sabemos si realmente es así…. El contagio permanente está en el otro. Otra pregunta :¿cuando esta disciplina social termine, como quedaremos? Nuestro cerebro ¿funcionará con las mismas pautas?….. Hoy es el tiempo sin tiempos o sea ese cronómetro que rige la planificación del día, ya no existe la rutina acostumbrada.. Será un tiempo para distender, para darle la oportunidad de mejorar la calidad de nuestros tiempos lineales.. ¿Será? ¿Los cambios existirán?.. Este impasse será para anunciar un nuevo plan de vida trabajando en casa, y así más distancias sociales? ¿Por y para qué?. Más y más preguntas por responder. ¿Será sólo por el Covid o hay aún algo Más que no vislumbramos detrás de toda esta situación?

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